Cuánto bajó realmente
el turismo en Argentina
Revisé los datos oficiales desde 2019 hasta julio de 2026. Hay menos mercado que hace tres años, pero todavía hay mercado. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y de ahí sale la tarea concreta que tiene por delante un negocio turístico.
- En 2024 se vendieron 44,47 millones de noches en alojamientos formales argentinos, 12,2% menos que en 2023. INDEC
- Entre enero y noviembre de 2025 entró 2,4% más de gente a los alojamientos formales y se vendieron 0,9% menos noches. INDEC
- El verano de 2026 movilizó 30,7 millones de turistas, un 9,5% más que el verano anterior. CAME
- En el primer semestre de 2026 entraron 2,9 millones de turistas extranjeros, 7,4% más que un año antes: la primera suba después de la caída. INDEC
- Para el turista extranjero, las páginas web pesan 20,5% en su decisión de viaje. Instagram, 8%. INDEC
Por qué me puse a revisar esto
Escucho seguido que el turismo bajó. Me llega por WhatsApp, en reuniones, en el aula. La frase se repite casi igual: está todo muerto, no hay gente, la gente no gasta.
No me gusta afirmar de memoria, ni sobre esto ni sobre nada. Así que me senté a mirar los números oficiales desde 2019 hasta hoy, para entender exactamente qué estaba pasando. Quería responder tres cosas: si la caída existió y de qué tamaño fue, si todavía queda mercado, y cómo es ese mercado que queda.
Adelanto la respuesta corta: la caída existió y fue real. Pero el mercado que queda, aunque sea más chico, más corto y más disperso, sigue siendo grande. Y si el mercado sigue siendo grande, la pregunta ya no es cuánta demanda hay. Es quién se la está quedando.
Qué miré y qué no se puede mirar
Usé la Encuesta de Ocupación Hotelera y la Encuesta de Viajes y Turismo de los Hogares del INDEC, las estadísticas de turismo internacional, los registros de pasajeros de ANAC, las visitas a áreas protegidas de Parques Nacionales y los relevamientos de temporada de CAME. Al final está el detalle de fuentes.
La Encuesta de Ocupación Hotelera mide establecimientos hoteleros y parahoteleros formales. No cubre el alquiler temporario informal, que es justamente donde parte de la demanda se mudó. Y la última publicación disponible bajo el esquema habitual llega a noviembre de 2025: el INDEC informó que ese fue el último reporte del sector por la finalización del convenio de financiamiento con la Secretaría de Turismo. Por eso no existe hoy una serie hotelera nacional pública y homogénea para 2026.
Ninguna de estas fuentes mide rentabilidad. Una tasa de ocupación no dice si el hotel vendió con descuento, cuánto pagó de comisión ni cuánto le subieron los costos. Un negocio puede estar lleno y perdiendo plata.
Y el turismo interno de la EVyTH tiene su última información pública comparable en el segundo trimestre de 2024. Todo lo que sigue está dicho dentro de esos límites.
La caída existió, y fue en 2024
En 2023 se alojaron 20,53 millones de viajeros en establecimientos formales y se vendieron 50,66 millones de noches. En 2024 fueron 18,31 millones de viajeros y 44,47 millones de noches: una caída de 10,9% en personas y de 12,2% en noches.
El detalle importa. Las noches cayeron más que las personas. No fue solo que vino menos gente: la que vino se quedó menos.
El turismo interno confirma lo mismo. En el primer semestre de 2024 se estimaron 14,11 millones de turistas residentes contra 15,99 millones en el mismo período de 2023, una baja de 11,8%.
Y el mercado internacional se desbalanceó. En 2025 ingresaron 5,3 millones de turistas no residentes, 14,3% menos que en 2024, mientras 11,9 millones de argentinos viajaron al exterior, 43,1% más. El gasto del turismo receptivo fue de USD 3.110 millones y el del emisivo, USD 7.164,2 millones: los argentinos gastaron afuera más del doble de lo que los extranjeros gastaron acá.
El que dice que bajó no está exagerando. Esa parte es verdad y hay que decirla sin vueltas.
2025: entró más gente y se vendieron menos noches
Acá la foto cambia de forma.
Entre enero y noviembre de 2025 se alojaron 17,19 millones de viajeros, 2,4% más que en el mismo período de 2024. Y las pernoctaciones bajaron 0,9%, de 40,82 a 40,44 millones. La estadía promedio pasó de 2,43 noches a 2,35.
Esa combinación es probablemente el dato más útil de toda esta revisión, porque explica una sensación muy común: la de trabajar igual o más y facturar peor. Más entradas y salidas, más rotación, más limpiezas, más check-ins, menos noches vendidas por cada llegada.
Tampoco fue un año parejo. En 2025 las pernoctaciones interanuales cayeron 7,4% en febrero, 5% en marzo y 8,2% en junio, pero crecieron 10,1% en abril, 9% en mayo y 5,3% en noviembre. No hay una línea recta de caída: hay volatilidad, dependencia del calendario y diferencias fuertes entre segmentos.
2026: lo que sí se puede mirar
Sin la serie hotelera nacional, quedan cuatro indicadores.
Lo que sí dicen, todos juntos, es que no hay parálisis. Hay circulación. En junio de 2026, además, 168.625 pasajeros volaron directo desde aeropuertos del interior hacia destinos internacionales: 41% más que en 2024.
Y hay un quinto indicador que conviene mirar aparte, porque marca un cambio de dirección. En el primer semestre de 2026 ingresaron al país 2.897.900 turistas no residentes, 7,4% más que en el mismo período de 2025, mientras salieron 6.383.600 turistas residentes, 13,2% menos. El saldo sigue siendo negativo —por cada turista que entró salieron 2,2 argentinos— pero la brecha se achicó cerca de 25% en un año. El receptivo, que venía siendo la peor noticia del sector, dejó de caer y empezó a recuperarse.
Entonces, ¿de qué tamaño es «algo»?
Estas afirmaciones conviven sin contradecirse. El turismo interno cayó fuerte en 2024. Las noches vendidas siguen por debajo de 2023. El receptivo bajó y el emisivo se disparó.
Y al mismo tiempo, en el mismo país: el verano de 2026 movilizó 30,7 millones de turistas. Los aeropuertos movieron 24,6 millones de pasajeros en el primer semestre, récord para ese período. El Parque Nacional Iguazú recibió 1,5 millones de personas en 2025, el mayor registro de su historia. Y en el primer semestre de 2026 entraron 2,9 millones de turistas extranjeros, 7,4% más que un año antes.
«Algo» no es un resto. Es un mercado grande, más pobre por unidad, más corto, más selectivo y más disperso que el de 2022 y 2023.
Vuelvo a la pregunta del principio, que ahora sí se puede contestar: no es cuánta demanda hay. Es quién la está capturando.
Ese algo no se reparte parejo
Si el contexto macro explicara todo, todos caerían parecido. No caen parecido.
| Destino | Viajeros | Pernoctaciones | Estadía media |
|---|---|---|---|
| Puerto Iguazú | +10,9% | +10,2% | 2,48 noches |
| Ushuaia | +12,3% | +10,7% | 2,76 noches |
| Mendoza | −1,0% | −4,3% | 2,43 noches |
| Bariloche | −1,5% | −3,8% | 4,11 noches |
| Mar del Plata | −4,8% | −13,7% | 3,49 noches |
| El Calafate | −12,8% | −7,5% | 2,14 noches |
Fuente: INDEC, Encuesta de Ocupación Hotelera, series por localidad. Mide establecimientos formales: una caída puede reflejar menor demanda, menor estadía o desplazamiento hacia viviendas temporarias no cubiertas por la encuesta.
Mismo país, mismo dólar, mismo gobierno, mismos once meses. Y este invierno se repite: según cámaras y reportes provinciales, Bariloche estuvo cerca del 85% de ocupación, Malargüe en 80% y Ushuaia alrededor del 70%, mientras Mar del Plata arrancó las vacaciones en torno al 25%, Entre Ríos promedió 30% y Tandil 55%. Estos últimos porcentajes vienen de cámaras sectoriales y medios regionales, no de estadística oficial, y hay que leerlos como señal y no como medición.
Tampoco se reparte parejo por tipo de alojamiento. En un solo trimestre —el segundo de 2024 contra el mismo de 2023— los turistas alojados en hoteles de hasta tres estrellas cayeron alrededor de 46,8%, los de cuatro y cinco estrellas 18,7%, y los que alquilaron una vivienda temporaria crecieron 32,3%. Es un trimestre, no una tendencia probada. Pero apunta a algo que muchos hoteleros medianos venían sintiendo sin poder nombrarlo: el turista no dejó de venir, durmió en otro lado.
Y no es solo el turista argentino. En el turismo receptivo, el alquiler de casa o departamento ya es una de las tres formas de alojamiento más usadas por el extranjero que llega al país, según la Encuesta de Turismo Internacional del INDEC.
La propia Airbnb informó que las búsquedas de argentinos para viajar dentro del país por su plataforma crecieron más de 40% de cara al receso invernal de 2026. Es un dato de la empresa, no una estadística oficial, y hay que leerlo como lo que es: la parte interesada mostrando su mejor número. Pero va en la misma dirección que lo que sí mide el Estado.
El punto para un alojamiento formal es incómodo y conviene decirlo: buena parte de tu competencia real no está en la Encuesta de Ocupación Hotelera, no tiene categoría, no paga lo mismo que vos, y aparece en las mismas búsquedas donde te busca tu huésped.
Adentro de un mismo destino pasa lo mismo. Hay negocios que crecieron el año que su vecino de la misma cuadra, con la misma categoría y el mismo precio, bajó la persiana.
Esa diferencia no se llama mercado. Se llama participación. Y es la única parte de todo esto que un negocio puede gestionar.
Caída de mercado y pérdida de participación no son lo mismo
Un alojamiento puede vender menos por cuatro razones distintas, y cada una se resuelve distinto.
- Porque el destino recibe menos gente. Cayó la torta entera.
- Porque la gente viaja pero gasta menos y elige categorías más económicas.
- Porque eligió otro destino, otro tipo de alojamiento, o se fue al exterior.
- Porque el mercado sigue ahí, y otro se lo está quedando.
Las tres primeras son contexto. La cuarta es gestión. Y la única forma de saber en cuál estás parado es comparar tu variación con la de tu destino en el mismo período.
Si el destino cayó 10% y vos caíste 9%, acompañaste al mercado. Si el destino creció 10% y vos caíste 20%, hay una pérdida de participación considerable y el contexto no la explica. Si tu destino recibe más viajeros pero vos vendés menos noches, tenés un problema de estadía, no de captación.
Esa comparación es gratis. La variación de tu destino está publicada.
Dónde se pierde la participación
Casi nunca en el momento de la reserva. Antes.
El viajero de 2026 arma su lista corta sin escribirle a nadie. Cruza Google, Maps, reseñas, Booking, alguna recomendación de un conocido y, cada vez más, una respuesta de inteligencia artificial que le devuelve tres nombres en lugar de diez enlaces. Cuando llega la consulta, la decisión ya está medio tomada: la consulta es para confirmar, no para descubrir.
Mientras la respuesta era una página de resultados, quedar octavo todavía era quedar. Cuando la respuesta son tres nombres, el octavo no existe.
Ahí está el punto ciego. Lo que queda afuera de esa lista no compite por precio, ni por fotos, ni por reseñas. No compite. Y como la consulta nunca entra, tampoco entra la señal de que algo falla. Se siente exactamente igual que una temporada floja.
Lo que dice el propio INDEC sobre el sitio web
En el informe anual de 2025 de la Encuesta de Turismo Internacional hay un dato que casi no circuló. El INDEC les preguntó a los turistas extranjeros qué medios usaron para conocer los aspectos que influyeron en su decisión de viajar a la Argentina.
Primero quedó la recomendación de familiares y amigos, con 28,6%. Segundo, las páginas web, con 20,5%. Instagram quedó en 8%, TikTok en 3% y YouTube en 2,8%.
El sitio propio pesa más que todas las redes juntas en la decisión del viajero extranjero.
Corresponde leerlo con su alcance: mide turistas no residentes relevados en los pasos de la Encuesta de Turismo Internacional, que cubren cerca de la mitad del movimiento del país, y no al turista nacional eligiendo dónde dormir. Pero es una fuente oficial midiendo exactamente lo que casi todos los negocios turísticos tienen relegado.
La tarea concreta
Seis revisiones que puede hacer cualquiera, sin presupuesto y sin ayuda, antes de dar el año por perdido.
- Compará tu variación con la de tu destino, mismo período contra mismo período. Es el primer filtro y descarta o confirma la mitad del problema en veinte minutos.
- Separá dos números que se suelen mezclar: cuánta gente te consultó y no reservó, y cuánta gente nunca te consultó. El primero es un problema de conversión, de precio o de respuesta. El segundo es de visibilidad. Se arreglan con cosas distintas.
- Mirá si tu web, tu ficha de Google, tu perfil de Booking y tus reseñas dicen la misma información. Precio, qué incluye, políticas, horarios. Una contradicción entre canales aparece justo cuando alguien está decidiendo, y lo manda a la opción que no lo hace dudar.
- Revisá si tu ficha de Google está completa y en la categoría correcta. Muchos alojamientos de nicho están cargados como categoría genérica y compiten en la búsqueda equivocada.
- Fijate qué información importante de tu sitio está solamente adentro de una imagen o de un carrusel. Si el precio, la ubicación o lo que incluye la estadía no están en texto, para un buscador y para una IA esa información no existe.
- Preguntale a ChatGPT, a Gemini o al resumen con IA de Google lo que preguntaría un viajero que todavía no te conoce. No tu nombre: la necesidad. «Dónde alojarme en tal lugar si busco tal cosa.» Fijate si aparecés, y si lo que dicen de vos es correcto.
Ninguna de estas seis cosas depende del dólar, del gobierno ni del algoritmo.
Lo que esto no arregla
Y hay una parte que esto no resuelve. La digo yo, así queda clara.
Ordenar la presencia digital no crea demanda que no existe. No hay estrategia que traiga de vuelta al turista que se fue a Brasil por tipo de cambio. No compensa una estructura de costos que no cierra, un precio que quedó fuera de mercado, un producto sin diferencial ni un destino sin conectividad.
Y no está demostrado que la mayoría de los alojamientos argentinos sean invisibles para la IA, ni que aparecer en una respuesta generada produzca reservas por sí solo. Los estudios que circulan con esas cifras suelen venir de empresas que venden el servicio que miden.
Lo que sí puede sostenerse es más modesto y más útil: la visibilidad no explica toda la crisis, pero explica por qué, adentro de un mismo mercado, algunos negocios entran en la consideración y otros quedan afuera antes de competir.
Cuando el mercado se achica, quedar afuera de la lista cuesta más caro que antes.
Fuentes
- INDEC — Encuesta de Ocupación Hotelera. Viajeros, pernoctaciones, estadía y ocupación en establecimientos formales. Última publicación disponible bajo el esquema habitual: noviembre de 2025.
- INDEC — Estadísticas de turismo internacional. Diciembre, cuarto trimestre y año 2025. Publicado el 26 de enero de 2026. De ahí salen las cifras de turismo receptivo y emisivo, el gasto en dólares y los medios utilizados para decidir el viaje.
- INDEC — Estadísticas de turismo internacional. Junio y segundo trimestre de 2026. Publicado el 27 de julio de 2026. De ahí salen el gasto receptivo del segundo trimestre y las cifras del primer semestre.
- INDEC — Encuesta de Viajes y Turismo de los Hogares. Turismo interno de residentes y tipo de alojamiento utilizado. Última información pública comparable: segundo trimestre de 2024. Series abiertas en datos.yvera.gob.ar.
- Airbnb — Datos de búsquedas difundidos por la propia empresa, julio de 2026. Fuente no oficial, citada como señal de mercado.
- ANAC — Estadísticas de aviación civil. Pasajeros y movimientos aéreos.
- Administración de Parques Nacionales. Visitas a áreas protegidas.
- CAME — Relevamientos de temporada de verano y fines de semana largos.
- Cámaras y organismos provinciales de turismo. Ocupación de temporada, con cobertura y metodología variables según jurisdicción.
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Última actualización: 31 de julio de 2026. Esta nota se actualiza cuando se publican nuevos datos oficiales.
Laura Silvester es licenciada en Turismo por la Universidad Nacional de Misiones, docente de marketing turístico en nivel superior y fundadora de ONLIKE. En junio de 2026 disertó sobre inteligencia artificial y comportamiento del viajero en el Fórum Internacional de Turismo do Iguassu, en Foz do Iguaçu.
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